Genio
y Figura
Yo
soy como el fracaso total del mundo, ¡oh, Pueblos!
El
canto frente a frente al mismo Satanás,
dialoga
con la ciencia tremenda de los muertos,
y
mi dolor chorrea de sangre la ciudad.
Aún
mis días son restos de enormes muebles viejos, anoche "Dios" llevaba
entre
mundos que van
así,
mi niña, solos, y tú dices: "te quiero"
cuando
hablas con "tu" Pablo, sin oírle jamás.
El
hombre y la mujer tienen olor a tumba,
El
cuerpo se me cae sobre la tierra bruta
Lo
mismo que el ataúd rojo del infeliz.
Enemigo
total, aúllo por los barrios,
un
espanto más bárbaro, más bárbaro, más bárbaro
que
el hipo de cien perros botados a morir.
A
LA MANERA DE ANTAÑO
Gran
hogar patriarcal lleno de nidos,
de
muérdagos y rémoras felices;
un
pan de sal para los días idos
y
un pan de mar para los días grises.
La
proa afronta contra la ola (heridos),
a
los corsarios sobre cien países,
o
andamos por la aldea atardecidos
tragando
sol o cazando perdices.
Le
invade de chacales la retórica,
pero
yo echo la orinada histórica
sobre
sus catres de metales blandos.
Y
aunque toda la horda nos acosa,
medio
a medio de los caminos, rosa
de
humo y piedra, la tribu está brillando.
De
Dinamo, 1925
AUTORRETRATO
DE ADOLESCENCIA
Entre
serpientes verdes y verbenas,
mi
condición de león domesticado
tiene
un rumor lacustre de colmenas
y
un ladrido de océano quemado.
Ceñido
de fantasmas y cadenas,
soy
religión podrida y rey tronchado,
o
un castillo feudal cuyas almenas
alzan
tu nombre como un pan dorado.
Torres
de sangre en campos de batalla,
olor
a sol heroico y a metralla,
a
espada de nación despavorida.
Se
escuchan en mi ser lleno de muertos
y
heridos, de cenizas y desiertos,
en
donde un gran poeta se suicida.
CÍRCULO
Ayer
jugaba el mundo como un gato en tu falda;
hoy
te lame las finas botitas de paloma;
tienes
el corazón poblado de cigarras,
y
un parecido a muertas vihuelas desveladas,
gran
melancólica.
Posiblemente
quepa todo el mar en tus ojos
y
quepa todo el sol en tu actitud de acuario;
como
un perro amarillo te siguen los otoños,
y,
ceñida de dioses fluviales y astronómicos,
eres
la eternidad en la gota de espanto.
Tu
ilusión se parece a una ciudad antigua,
a
las caobas llenas de aroma entristecido,
a
las piedras eternas y a las niñas heridas;
un
pájaro de agosto se ahoga en tus pupilas,
y,
como un traje obscuro, se te cae el delirio.
Seria
como una espada, tienes la gran dulzura
de
los viejos y tiernos sonetos del crepúsculo;
tu
dignidad pueril arde como las frutas;
tus
cantos se parecen a una gran jarra obscura
que
se volcase arriba del ideal del mundo.
Tal
como las semillas, te desgarraste en hijos,
y,
lo mismo que un sueño que se multiplicara,
la
carne dolorosa se te llenó de niños;
mujercita
de invierno, nublada de suspiros,
la
tristeza del sexo te muerde la palabra.
Todo
el siglo te envuelve como una echarpe de oro;
y,
desde la verdad lluviosa de mi enigma,
entonas
la tonada de los últimos novios;
tu
arrobamiento errante canta en los matrimonios,
cual
una alondra de humo, con las alas ardidas.
Enterrada
en los cubos sellados de la angustia,
como
Dios en la negra botella de los cielos,
nieta
de hombres, nacida en pueblos de locura,
a
tu gran flor herida la acuestas en mi angustia,
debajo
de mis sienes aradas de silencio.
Asocio
tu figura a las hembras hebreas,
y
te veo, mordida de aceites y ciudades,
escribir
la amargura de las tierras morenas
en
la táctica azul de la gran danza horrenda
con
la cuchilla rosa del pie inabordable.
Niña
de las historias melancólicas, niña,
niña
de las novelas, niña de las tonadas,
tienes
un gesto inmóvil de estampa de provincia
en
el agua de asombro de la cara perdida
y
en los serios cabellos goteados de dramas.
Estás
sobre mi vida de piedra y hierro ardiente,
como
la eternidad encima de los muertos,
recuerdo
que viniste y has existido siempre,
mujer,
mi mujer mía, conjunto de mujeres,
toda
la especie humana se lamenta en tus huesos.
Llenas
la tierra entera, como un viento rodante,
y
tus cabellos huelen a tonada oceánica;
naranjo
de los pueblos terrosos y joviales,
tienes
la soledad llena de soledades,
y
tu corazón tiene la forma de una lágrima.
Semejante
a un rebaño de nubes, arrastrando
la
cola inmensa y turbia de lo desconocido
tu
alma enorme rebasa tus hechos y tus cantos,
y
es lo mismo que un viento terrible y milenario
encadenado
a una matita de suspiros.
Te
pareces a esas cántaras populares,
tan
graciosas y tan modestas de costumbres;
tu
aristocracia inmóvil huele a yuyos rurales,
muchacha
del país, florida de velámenes,
y
la greda morena, triste de aves azules.
Derivas
de mineros y de conquistadores,
ancha
y violenta gente llevó tu sangre extraña,
y
tu abuelo, Domingo Sánderson fue un HOMBRE;
yo
los miro y los veo cruzando el horizonte
con
tu actitud futura encima de la espalda.
Eres
la permanencia de las cosas profundas
y
la amada geografía llenando el Occidente;
tus
labios y tus pechos son un panal de angustia,
y
tu vientre maduro es un racimo de uvas
colgado
del parrón colosal de la muerte.
Ay,
amiga, mi amiga, tan amiga mi amiga,
cariñosa,
lo mismo que el pan del hombre pobre;
naciste
tú llorando y sollozó la vida;
yo
te comparo a una cadena de fatigas
hecha
para amarrar estrellas en desorden.
De
Zig-Zag, 1925
NOCTURNO
MUY OBSCURO
La
noche inmensa no resuena, estalla
como
un bramido colosal, retumba
con
un tremendo estruendo de batalla
que
saliera de adentro de una tumba.
Fue
un pedazo de espanto que restalla
o
una convicción que se derrumba,
una
doncella a quien violó un canalla
y
una montura en una catacumba.
Calla
con un lenguaje de volcanes,
como
si un escuadrón de capitanes
galopara
en caballos de basalto.
Porque
el silencio es tan infinito
tan
espantoso y grande como un grito
que
cae degollado desde lo alto
POETA
DE PROVINCIA
Parezco
un gran murciélago tremendo,
lengua
del mundo a una edad remota,
con
un balazo en la garganta, ardiendo
y
rugiendo de horror la forma ignota.
Provincias
de polillas en lo horrendo
que
se desangra en lluvias gota a gota,
y
es una trial frazada del estruendo
o
un piano negro con la lengua rota.
Definitivamente
masculino,
me
he de encontrar con el puñal talquino
en
el desván de las calles malditas.
Sólo
contra la luna, dificulto
que
haya un varón en los antiguos cultos
con
un cacho de heridas más bonitas.


